Recuerdo que cuando era pequeño mi mayor ilusión al llegar a casa después de cole era encontrarme sobre la mesa un plato de macarrones con tomate. ¡Biiiiiiiieeeeeen! ¡Macarrones! Daba saltos, cantaba, me comía a besos a mi madre...pero nunca mostré tanto ímpetu como el gato que vais a ver a continuación. Al minino le gustan las anchoas, esos pececillos "salaos" que salen de una lata. Cuando se entera del menú del día, se deshace en halagos hacia su cuidador, rozando la locura. mira, mira:
viernes, 20 de junio de 2008
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